El Cuento del Pescador
La noche de «Noche Buena», un pescador fué a la playa a tirar su red. Con los pies descalzos y la red medio desplegada entraba en el agua, tropezó con algo muy duro: unas piedras envueltas en una bolsa. Enfadado pensó «quién tirará estas cosas en mi playa». Dejó de tender la red y llevó la bolsa a la orilla. Con tanta oscuridad, al regresar al agua, tropezó otra vez con la bolsa de las piedras, ahora en la playa. Sacó su cuchillo, abrió la bolsa y tanteó unas cuantas piedras del tamaño de pequeños pomelos pesados y redondeados.El pescador pensó «¿qué idiota embolsa piedras para tirarlas al agua?». Instintivamente tomó una y la arrojó al mar. Metió la mano otra vez y tiró otra piedra. Luego lanza dos a la vez de espaldas y con toda la fuerza. ¡Plup-plaf!, sonaban al hundirse… Y así se entretienía, escuchando los diferentes sonidos y tirando aquellas las piedras al mar.
El sol empiezó a salir. El pescador palpó la última piedra dentro de la bolsa. Cuando se disponía a tirarla más lejos que las demás, el sol empezó a alumbrar y percibió un brillo dorado que le llamó la atención. La frotó contra su ropa y la piedra empezó a brillar más todavía. Asombrado, se dió cuenta de que era de oro puro, igual a las otras que tiró.»¡Qué tonto he sido!», pensó.
Tuvo entre sus manos una bolsa llena de piedras de oro y las fue tirando fascinado por el sonido estúpido de las piedras al entrar al agua. Y empezó a lamentarse a gritos y llorar por las piedras perdidas, pensando que era un desgraciado…
El sol terminó de salir y el pescador se dió cuenta de que todavía tenía la piedra. El sol podría haber tardado un segundo más o él podría haber tirado la piedra más rápido, y no haberse enterado nunca del tesoro que tenía entre sus manos, una fortuna enorme para un pescador como él. Era el día de Navidad. Dejó de llorar por aquellas piedras que desprevenidamente había desperdiciado y finalmente se alegró: ‘¡Que suerte poder tener aún este tesoro!’, disfruntando de verdad del hermoso brillo de la piedra que aún tenía.
*Día de Navidad, Regala a Tu Hijo Un Cuento*
¡Feliz Navidad a todos los Pescadores!
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